Logo
Animación Misionera de Córdoba
Comisión Arquidiocesana de
 


1. El grupo de Infancia y Adolescencia Misionera

Conforme a las circunstancias pastorales de cada lugar, la I.A.M. se organiza como asociación misionera, como institución de servicios o incluyendo ambas dimensiones.
Como asociación misionera, esta Obra vive y sirve a través de los grupos de la I.A.M., los cuales se promueven en las parroquias, en las escuelas o en torno a otras instituciones y movimientos infantiles. Es importante que no olvidemos que lo fundamental de la Obra son todos los niños del mundo.
Otra expresión primordial de esta Obra son los servicios de animación, formación, comunión y cooperación misionera hacia todos los niños del mundo, aunque no estén formalmente vinculados con la Infancia Misionera.
Todos los niños están invitados a vincularse como “amigos y colaboradores” y, si son católicos, como “miembros activos” de la Infancia Misionera.

2. Organización en el grupo

Los grupos de la I.A.M. viven y obran como fermento misionero (ayudar a que los demás también sean misioneros) en su escuela, en su familia y en su comunidad. Los grupos se van formando con los niños católicos de 4 a 14 años que muestren interés en ser miembros activos. Se organizan grupos de 12, a ejemplo de los 12 apóstoles con Jesús, agrupados por edades según el criterio del animador. Cada uno de los niños es protagonista del desarrollo de la tarea y de su grupo. Ahora bien se elige a uno que hace las veces de guía y colabora especialmente con el animador, recibiendo el nombre de “niño guía”.
 
¿Qué es el niño guía?

Cada grupo de 12 niños elige un(a) guía que debe ser el más responsable y misionero. El niño guía puede cambiarse cada 6 meses o puede permanecer todo el año.

Sus tareas:

  • Junto con el animador, preparar y dirigir el encuentro semanal.
  • Hacer que todos los niños, participen activamente y cumplan sus compromisos.
  • Llevar el control de la asistencia
  • Orar por los niños de su propio grupo
  • También puede ayudar a delegar entre los demás miembros las responsabilidades de secretaría, tesorería, animación y recreación.

3. Encuentro Semanal

Como los Apóstoles que, antes de ir a la misión, se reunían con Jesús para escucharle, entender su mensaje y comprometerse con Él, de la misma manera, los niños se reúnen cada semana para hacerse amigos, discípulos y apóstoles de Jesús.

4. Otros responsables de la I.A.M. a nivel nacional e internacional

El Santo Padre es la cabeza de las Obras y las ha puesto bajo la dirección de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, a la que el Concilio Vaticano II ha confiado la dirección y coordinación de la cooperación misionera. (A.G. 29)
Sin embargo, las Obras Misionales conservan su autonomía y se rigen por estatutos propios. De ahí que ellas tengan una organización especial y un Presidente Mundial. Cada una de las cuatro Obras Misionales tiene un Secretario General o Internacional, con sede en Roma.

El Director de la I.A.M. en cada país es el Director Nacional de las O.M.P., el cual presta sus servicios a través del Secretariado Nacional de la I.A.M.

El Obispo es el principal animador y responsable, junto con el Director Diocesano de las O.M.P. quien puede ser ayudado por un equipo o secretariado de Infancia Misionera.
A nivel parroquial:
El principal responsable de la I.A.M. en la parroquia es el Párroco. El busca la colaboración de los animadores misioneros y encomienda a uno de ellos la coordinación parroquial de la I.A.M. Los animadores orientan a los niños, dejando que ellos asuman las responsabilidades que les corresponden y acompañándolos para que realicen todo lo que ellos mismos deban realizar.
Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta en la organización de los grupos es que deben funcionar muy unidos a la parroquia.